miércoles, 16 de septiembre de 2009

Melancolia antecopreterita

Hoy estoy melancólico. Ese tipo de melancolía que recorre el abdomen, haciéndonos desear el retorno a ese pasado mejor. En realidad no es a un pasado mejor, solo uno mas prometedor. Y es que la melancolía que me embarga es por esa época de promesas del tiempo, cuando mi futuro parecía una ilusión utópica que se desenrollaba ante mi como una alfombra roja. Esos recuerdos ahora parecen distantes, casi surrealistas, pero siempre con el brillo que la ingenuidad le da a las esperanzas.

Cuando entre a universidad no sabia realmente en quien me convertiría, ahora que estoy buscando terminar mi carrera. La distancia hace que pueda ver como mis esperanzas sobre un futuro brillante, lleno de doctos saberes y grandiosas experiencias eran solo eso, esperanzas. si en ese entonces pudiera haberme dicho que varios años después seria otra persona, no me lo habría creído. No habría creído que seria el cínico de ahora, que ve como la realidad no es tan brillante ni ideal, y que sabe muy bien que el tiempo no prepara para mi un lugar de honor en la memoria.

El recordar aquellos tiempos en que la vida preparaba para mi un cumulo de historias para no contar, de futuros recuerdos, yo no sabia que esas historias, esos recuerdos, no eran los que yo esperaba. Junto con el tiempo, yo cambie, mi forma de ver las cosas es otra. Esta melancolía es mas una experiencia de reconsideracion. ¿como habría sido todo si yo no hubiera cambiado? ¿como habría sido todo si hubiera tomado desiciones diferentes? Melancolía antepospreterita que me ha hecho convencerme de que no soy inmune a las añoranzas, y menos a las añoranzas por un tiempo posible que nunca sucedió.

Hoy estoy melancólico, y esa sensación hace nido en mi abdomen, y me deja un sabor en la boca como a posibilidad. Añoro, y planteo posibilidades imposibles de tiempos que no llegaron a ser. aquellas personas que en algún momento dejaron en mi la huella de la convivencia han seguido rumbos distintos, bifurcaciones infinitas que los han llevado a donde están. No están cerca, quizás no me recuerdan, quizás han escogido olvidarme, pero hoy volvieron a mi, revestidas de azul, y con las esperanzas puestas en que yo no las olvide. Aquellos que llame mis amigos, y que ahora viven en ese mundo de posibilidades que yo mismo me vedé. Ellos, que siguieron el camino que no escogí yo. Ahora ellos, sabiendo que esas expectativas que compartimos no son reales, han creado para si un espacio que se asemeja a lo que quisieron originalmente. No tuvieron que salir a buscar destino, no tuvieron que crear caminos, siguieron aquellos que querían, y en el transcurso, volvieron a replantearse el camino, y lo llenaron de las flores de sus propias desciciones. Mi melancolía esta en ellos.

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